domingo, 18 de agosto de 2013

Mr. Christian Grey (parte I)

Les contaré lo que paso. 

Llegó la temible época para mí, como cada año… Navidad y entonces en la oficina mis amigas decidieron, como cada año, que hiciéramos intercambio de regalos. La decisión fue escribir 3 opciones en los papelitos con nuestro nombre.


¿Cuándo, cómo o porqué se me ocurrió escribir “Cincuenta sombras de Grey” en el mío? Yo no quería leer ese libro y en realidad el único motivo era porque tooooodas las mujeres, todas y cada una de las mujeres que me rodeaban, tanto en la vida real como en las redes sociales, todas estaban loquitas por ese libro.


Y yo, queridos míos, no soy “todas” ya había sufrido las consecuencias del rechazo que “Twilight” provocó y no pensaba experimentar nuevamente esa sensación de tener que aparentar valemadrismo (otro término que está en lista de espera para entrar a la RAE) por las intensas críticas que reciben este tipo de historias vacías, huecas y extremadamente adictivas al sentido femenino.

Como sea, creo que la curiosidad me picó (jajaja que tonta XD) y por eso lo pedí.

Llegó la fecha de la cena navideña, pero para esto una de mis mejores amigas estaba embarazada y tenía su incapacidad por maternidad y justo unos días antes se puso delicada y entonces no podía salir y bla bla bla… total que la fecha de la cena se cambio. Y llegó Enero, llegó mi cumple, pasó Febrero y el horrible día de los enamorados, luego regresó mi amiga con la baby más divina del mundo y los cambios en el trabajo y pasó Marzo y llegamos hasta Abril y entonces, sí, solo entonces a una de mis amigas se le ocurrió preguntar “¿Y el intercambio navideño?”

Como el drama reinaba en la oficina nos fue imposible ponernos de acuerdo para salir a cenar, así que decidimos hacer un intercambio de primavera con una deliciosa comida del sushi más cercano.

Y sí, ahí estaba yo en la noche con mi regalo de navidad. Envoltorio de arboles y copos en la basura y yo con un libro “de mamá porno” en mis manos.

La amiga que me lo dio me dijo “lo vas a devorar en días, comprarás el segundo y harás lo mismo y no pararas hasta terminar el tercero”

Sí, profecía cumplida… bueno… a medias realmente. El libro uno, el del regalo, se fue como agua. Y odie a la maldita Anastasia Steele por suertuda y débil y ñoña y llorona y en fin… ¿Qué esperar de un fanfiction de Twilight? Porqué eso es Cincuenta Sombras, un fanfiction.

Obvio ya había adquirido el segundo libro y comencé a leer, pero más lento porque… bueno… quería prolongar la “tortura” de conocer la historia de Christian “bizcocho inexistente y totalmente inventado, porque ningún hombre es así de enfermizamente posesivo/adorable en la vida real” Grey.

¿Acaso detecto una conducta BDSM Tonic?



Así es, como todo lo que me obsesiona debía investigar más sobre el tema. Lo mismo ocurrió con los vampiros, las brujas, los ángeles, el reinado francés, el reinado inglés, las profecías del fin del mundo, las pinturas de Da Vinci, Caravaggio y Rafael, el hinduismo, la religión, el budismo, los días santos, el día de muertos, la cultura otaku, Italia, Almodóvar, las técnicas de maquillaje, la bisutería, la cerámica y tantas y tantas y taaaaantas tonterías que me he puesto a investigar.

Y entonces… ¿salí corriendo?

Baci,


GinTonic

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