miércoles, 4 de septiembre de 2013

La Comtesse du acheter

Si la empresa donde trabajo fuera la monarquía francesa yo sería La Comtesse du acheter.

Mi hermana siempre hace bromas al respecto, porque están cambiando la dirección de la empresa y ahora pasará conmigo lo que sucedió con toda la monarquía francesa durante la revolución, conoceré en cualquier momento a Madame Guillotine.



 Pero es que soy víctima de la revolución de los hijitos de papi ¡Malditos!


Estoy tan triste y acongojada, porque yo tengo a mi cargo una de las áreas cruciales para la empresa y que además no es por nada pero funciona como reloj Suizo y es que si de algo me enorgullezco siempre es de mi excesiva perfección para los asuntos laborales.

Claro que llegados a este punto en donde mi rango de Condesa se está rebajando al de ser la mucama del revolucionario prometido (un sujeto espantoso que fue traído de las lejanas tierras del norte) pues la lógica indica que lo mejor es salir de esta nave que acaba de estrellarse contra el iceberg.

Y es que si mis compromisos financieros no existieran jurado que desde el inicio de mi exilio (es que realizaron un cambio de lugares físicos de todas las áreas y el piso donde estaba solo lo habito yo por ahora) les men…cionaba mis intensiones de partir.



Al mal tiempo buena cara, y dicen también que Dios no te da una carga que no seas capaz de llevar, así que no queda más que sobornar al guardia de mi celda para que me deje contactar con el mundo exterior y ser salvada por algún ducado o alguna corte extranjera que aprecie mis conocimientos.


Como dijo Marie Antoinette “I have seen all, I have heard all, I have forgotten all”









Baci,

GinTonic

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