Si la empresa donde trabajo fuera
la monarquía francesa yo sería La Comtesse du acheter.Mi hermana siempre hace bromas al respecto, porque están cambiando la dirección de la empresa y ahora pasará conmigo lo que sucedió con toda la monarquía francesa durante la revolución, conoceré en cualquier momento a Madame Guillotine.
Pero es que soy víctima de la revolución de los hijitos de papi ¡Malditos!
Claro que llegados a este punto
en donde mi rango de Condesa se está rebajando al de ser la mucama del
revolucionario prometido (un sujeto espantoso que fue traído de las lejanas
tierras del norte) pues la lógica indica que lo mejor es salir de esta nave que
acaba de estrellarse contra el iceberg.
Y es que si mis compromisos
financieros no existieran jurado que desde el inicio de mi exilio (es que
realizaron un cambio de lugares físicos de todas las áreas y el piso donde
estaba solo lo habito yo por ahora) les men…cionaba mis intensiones de partir.
Al mal tiempo buena cara, y dicen también que Dios no te da una carga que no seas capaz de llevar, así que no queda más que sobornar al guardia de mi celda para que me deje contactar con el mundo exterior y ser salvada por algún ducado o alguna corte extranjera que aprecie mis conocimientos.
Como dijo Marie Antoinette “I
have seen all, I have heard all, I have forgotten all”
Baci,
GinTonic


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