domingo, 22 de junio de 2014

Cinder

Soy la persona más mamona a la hora de leer. Y es que antes de comprar cualquier libro nuevo tengo que investigar si la historia realmente me va a gustar.

Así que más bien no soy mamona… soy exquisita.

Hace casi un año decidí aprovechar, según yo, una venta a meses sin intereses de la famosa librería Gandhi. Así que investigue en blogs de reseñas de libros para armar una lista suficientemente extensa porque decidí gastar un presupuesto de 2 mil pesos mexicanos en letras y papel. Yumi, yumi.

Mi lista consistía en 10 libros.

Al llegar a la librería, con pesar descubrí que algunos de los libros solo los tenían en idioma inglés o en formato electrónico.


Dos problemas, porque ya dije que soy exquisita para leer:

  1. No poseo un lector electrónico porque detestaba leer en pantalla. Era lo más cansado a la vista y además soy una puritana, amo la sensación del papel sobre las yemas de mis dedos y el peso de un libro sobre mis manos.
  2. Yo confieso, ante todos ustedes hermanos de las letras y ante Edgar Allan Poe, Shakespeare y Jane Austen que desde los años de primaria no leo un libro en inglés.


Pues así, no. Sé varios idiomas pero solo leo en español… c’est la vie.

Y así fue que me quede sin comprar Cinder de Marissa Meyer. Rogando a Dios que trajeran, algún día, el libro traducido y en físico a México (solo existe en español como e-book)

Peeero la semana pasada fui con mi hermana a la librería El Péndulo y la muy jija –como sí lee en ingles- se compró If I Stay de Gayle Forman y mientras yo buscaba algo nuevo que leer me tope con una pila enorme de los libros de Las Crónicas Lunares de Marissa  Meyer… got it? Ahí estaban las chicas, Cinder, Scarlet y Cress, y compre el primero.

Obvio (entra sarcasmo) nada tuvo que ver que mi hermana me echara porras diciéndome que leer en ingles resultaría muy sencillo. Tampoco tuvo que ver que el precio del libro fuera ridículamente más barato ¿alguién me puede explicar porque son más baratos los libros en inglés?

Pues nada, he bajado la guardia y rendido ante el dominio de los libros extranjeros y los e-books, han ganado (aún no he comprado alguno electrónico, estoy esperando mi lector para ello)

La culpa es de las editoriales, la mayoría de los libros que quiero leer solo los podría conseguir de estas formas.



Baci,

GinTonic

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