miércoles, 18 de septiembre de 2013

Il dolce

Yo tuve mi época de pequeña repostera, como a eso de los 16 o 17 años me dio por hornear galletas y pasteles.

Luego tuve a mi primer novio y los dramas de la prepa y el estrés de los exámenes para entrar a la universidad y el tiempo no me sobraba más para jugar al micro hornito.

Ahí fue la primera vez que me plantee la idea de ser chef. A la fecha cuando veo a los chefs, sous chefs y demás personal de cocina, todos ataviados en sus uniformes blancos o negros perfectos, me doy de topes por no haber aprovechado la oportunidad de oro que tuve en algún momento frente a mí de estudiar gastronomía.

Es en instantes como este que quisiera tener una máquina del tiempo para decirle a la pequeña y confundida GinTonic de la preparatoria “¡No! ¡Hagas lo que hagas no estudies administración!”

Y luego en mis clases de idioma tuve la oportunidad de poner en práctica mis habilidades culinarias. 

Aprendí a hacer Tiramisú, que en realidad no es como que el postre más complejo de la vida.

No es por nada pero hago un tiramisú de muerte, pocos han tenido el privilegio de probarlo. Mi secreto es este video jajaja




La realidad es que a la fecha me sigue gustando cocinar, no sé me da nada mal por cierto y cada año tengo la negra intensión de tomar un curso que imparten en la Dante Alighieri de cocina italiana para la cena navideña.

Claro que año con año se me presentan complicaciones, como el tiempo, el dinero, el espacio, la compañía, el drama existencial, los astros mal alineados y lamentablemente este año no será la excepción.

Para empezar la Dante de aquí y yo tenemos una rivalidad ¬¬ le detesto por motivos personales, y miren que me llevo de pelos con la Dante de la lejana región de Ancona, Italia.

Y segundo, el presupuesto de este año destinado a caprichos navideños está destinado a adelantar el pago de mi coche, andar en una nave hermosa como la mía tiene su precio.

Pero… si todo sale de acuerdo al plan “La mejora vendrá cuando se termine el maldito 2013” después de mi pumple tomaré algún curso culinario, tal vez en Casa Do Brasil o en el Instituto de Cultura Japonesa. Son los nuevos prospectos en mi itinerario lingüístico después de todo ;)

Pronto seré una brasileña/chilanga o una nipona ojo de anime otaku jajajaja






Baci,

GinTonic

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