Como mujer, como mujer femenina,
tengo que admitir que nunca tengo nada que ponerme.
Es frustrante abrir el armario y descubrir que de las mil prendas que poseo, justo ese día no tengo un pantalón gris Oxford, una camisa blanca de manga larga, un suéter azul oscuro largo sin bolsillos de manga ¾ y botines negros de agujetas.
Así es chicos del sexo opuesto, las mujeres jamás tenemos lo que nos gustaría vestir en el día.
Es frustrante abrir el armario y descubrir que de las mil prendas que poseo, justo ese día no tengo un pantalón gris Oxford, una camisa blanca de manga larga, un suéter azul oscuro largo sin bolsillos de manga ¾ y botines negros de agujetas.
Así es chicos del sexo opuesto, las mujeres jamás tenemos lo que nos gustaría vestir en el día.
Algunas veces sí, evidentemente
vamos llenando nuestros armarios de las prendas que nos gustan y mentalmente,
la mayoría, realizamos un escaneo a nuestras posesiones para saber que
combinaciones se podrían realizar con la prenda a adquirir.
A mí me encanta presumir que
tengo una lista kilométrica de libros que quiero devorar y a veces pienso que
debería hacer lo mismo con el tema de la ropa, cosas o accesorios que ayuden a
darle variedad a mi closet. Es decir, si hago esa lista pero es más mental que
física. Escoger ropa para mí es como de feeling.
Sin embargo, este secreto que voy
a contar es algo que toda mujer que se aprecie de ser una amante de la moda
sabe… los básicos.
Todas contamos con ciertas
prendas que son necesarias y salvadoras. Y creo que la que más amo yo es el
pequeño vestido negro, aunque en mi caso le poseo como que en diferentes
versiones y para diferentes épocas del año.
¿Qué puedo decir? Soy culpable de
amar el color negro para la ropa, es clásico y elegante, trés Coco Chanel.
Pero además un vestido negro representa lo sexy, la seguridad, el porte. Este tipo de prendas no las usa una mujer por casualidad, el propósito es IMPACTAR. Dejar sin aliento a la cita en cuestión o hacer que mueran de envidia las arpías de sus amigas.
Pero además un vestido negro representa lo sexy, la seguridad, el porte. Este tipo de prendas no las usa una mujer por casualidad, el propósito es IMPACTAR. Dejar sin aliento a la cita en cuestión o hacer que mueran de envidia las arpías de sus amigas.
Nadie debe jamás escatimar el
poder de un vestido negro.
Mi consejo para el sexo opuesto:
paciencia, la espera siempre valdrá la pena.
Toda la producción que conlleva
nuestro arreglo es, sí, por amor a una misma pero también porque adoramos ver
la cara de bobos que ponen a nuestro paso.
Baci,
GinTonic

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