miércoles, 6 de noviembre de 2013

The Bad Guy

"What if I’m not the hero?... what if I’m… the bad guy?” –Edward Cullen, Twilight-


Es como un tipo de regla para todas las mujeres enamorarse estúpidamente una vez en su vida de un “chico malo” y es que esta en nuestro ADN esa maldita necesidad de cambiar el mundo. World peace y todo lo demás.
Creemos ser LA CHICA que hará solamente para ella bueno a ese hombre perturbado y misterioso. 

La verdad absoluta es que bajo esta premisa radica el éxito de todos los grandes churros literarios llevados al cine en los últimos años, esos famosos “Best-sellers” que traen de cabeza a los hombres y babeando por lo ficticio a las mujeres.

Y en la vida real eso se traduce a que todas, toooodas, tooooooodas hemos estado bajo las redes de algún patán. Unas de forma más recurrente y terca que otras.

El contexto es que los chicos malos de las novelas, las películas, los libros y series de televisión no son nada los chicos malos de la vida real. Y está pésimo que las mujeres seamos tan pishis desesperadas de que los hombres solo piensan en lo físico cuando nosotras hacemos algo equivalente.

Porque además, del dicho al hecho, hay mil kilómetros y todo el universo de por medio.

La mamá de una amiga tiene un dicho que adoro “si pretendes exigir debes mirar primero que ofreces a cambio” y esto a raíz de que un amigo de su hija era de otra nacionalidad… digamos, para proteger al individuo, que es de ascendencia Turca; bueno pues la madre de este… que si es Turca, Turca, esperaba ansiosa que su hijito encontrara y se casara aquí en México con una chica turca. ¡Fregado! ¿Cierto? Como que lo que más abunda en el país no son propiamente las turcas.

Y además el hijito de turca no es precisamente el galán más modelo del país. De ahí que surgió esa frase increíble.
Y entonces el otro día me vi al espejo y me dije “Joder Gin pero si no estás nada mal hija, te mereces un chico malo a tu medida” Aclaro que no tengo piernas kilométricas o cintura de corset francés, pero de que tengo mi algo, ooooobvio lo tengo. Sí, modesta ante todo.

¿Entonces?

Pues nada, que soy muy exigente. Me gustan los tipos divertidos, inteligentes, altos, que no sean delgados porque me parecen frágiles y yo necesito un vikingo que me defienda de los males que puedan atacarme.



Soy una princesa.


Baci,

GinTonic

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