jueves, 6 de junio de 2013

Only you

¿Cómo llegué aquí?

Mientras sonaba “Only you” de Ellie Goulding en el Ipod me pregunte eso “¿Cómo llegué a esto?” y me refiero a inscribirme en una página de citas por línea.

Si bien mi vida social había decaído en un 80% (amo las encuestas internas y los porcentajes al azar) creía que en algún punto, en algún momento retomaría mis… ¿salidas? Siempre he exagerado en mi intensa selección para elegir amistades y viceversa, no cualquiera entiende mi complicada forma de ver la vida.

Y en cuestión del romance el tema se complica aún más. Jamás he sido la primera elección de nadie, jamás he cruzado miradas cómplices con un extraño que después intente acercarse a mí para obtener mi número de teléfono o email, jamás un chico me ha visto más allá de la perfecta mejor amiga que puede tener.

Por que soy eso, la "perfecta mejor amiga" de cualquier chaval. No es mi culpa que las mujeres sean más complicadas.

Y entonces caigo en conciencia de lo que debería hacerse ¿Deprimirme? ¿Dejar que las lágrimas corran por mi rostro haciendo añicos mi bloqueador solar? o simplemente hacer algo. Si bien me queda claro que el salir por ahora no es opción dadas la limitaciones de tiempo, logística, espacio y el famosisimo je ne sais quoi...

Creo que ese fue el motivo verdadero y único por el que me inscribí. Lo vi como una forma de demostrarle a mi ego que de toda la población masculina de esta ciudad alguien, uno solo, mostraría interés genuino.

He de confesar que mi ego está dolido.

Al parecer está en mi destino ser la perfecta mejor amiga forever y en forever me refiero a que me quedaré solterona con una casa llena de schnauzers. Si, mood fatalista activado.

Mis pocas amistades sugieren que tome uno de dos caminos:


  1. Salir, salir como loca, salir como jamás he salido. Aunque esto nos retorna al inicio del problema   : /
  2. Resignarme de una manera sutil y silenciosa. Digna.


Sé lo que se siente que te rompan el corazón, lo he experimentado en innumerables ocasiones y de diversas formas. Unas han dolido más que otras y una en específico fue la que me hizo reclutarme en el trabajo. El dolor que se experimenta es abrasador, más que el amor que se llega a sentir. Por eso mi encrucijada ¿vale la pena hacer un cambio para agradar a otros?

En lo que llevo inscrita dentro de esta página me he topado con tres casos que parecían ser prometedores.

El primero fue “R”, me dejó en claro que le interesaba algo más. Bueno, después de un mes de escribirnos por correo pero… ¿y ya? a partir del segundo mes siempre me invitaba a tomar un café pero en esa invitación siempre quedaba pendiente el cuándo. Hasta que un día ya no le respondí y él ya no me busco.

Las películas románticas de Hollywood me han enseñado que cualquier hombre verdaderamente interesado hará lo que sea para conseguir la atención de una chica. Sigo esperando y las telarañas crecen a mí alrededor. ¿Dónde demonios está ese hombre que me corresponde a mí?

El segundo… bah! El segundo fue una tomada de pelo. Bajo la luna y las estrellas en un par de días, y fue muy fácil ganarme con palabras prometedoras de conquista. Accedí, le conocí y ya… creo que quedó claro para ambos que no eramos compatibles... y eso solo en lo que se refiere al físico. Pero es que claro, yo soy un metro sesenta y él un metro ¿y...? ¿Qué tal el piso chiquitin? ¡Que trauma!

Además, señores y señoras, debo explicar que yo si tengo curvas. Unas muy lindas, por cierto, jajaja y la neta hasta ese día las amaba, por que confieso que tras ese encuentro... por la forma en como miró mis caderas ahora me siento un tanto avergonzada de estas. 

¡Yo! que ya había alcanzado el equilibrio y había hecho las paces con mi cuerpo, osea... no soy una tabla de planchar y tampoco soy el extremo opuesto, soy normalita. Esta bien... la verdad… la verdad es que es más fácil ignorar a veces el espejo y abrir la boca a las delicias culinarias. Si, acepto que no me di cuenta cuando subí un poquito de peso. Pero… para consuelo de muchos ya estoy volviendo al camino de la dieta sana y el ejercicio. ¡Bien por ti GinTonic! Pronto volveré a estar igual de guapísima que siempre.

Anyway... mis curvas pueden moldearse pero él ni rezando de rodillas a Chalma crecerá. Y ya lo dije.

Y el tercero… ¡Ah! ¡El tercero! Fue la mente macabra que inspiró este proyecto bloggero. Desde que le hablé me di cuenta que sus respuestas me recordaban mucho a alguien que conocí y que se volvió indispensable para mi vida. Y sentí miedo. Pero no es necesario que contengan la respiración, la historia parece repetirse, solo que esta vez yo tranquila. Por ahora soy un buen par de ojos, una pequeña “pepita grillo”

Cuando me suceden cosas como estas, volteo al cielo, esbozo una sonrisa amplia y digo en voz baja “¿Te diviertes Dios?”



Baci,

GinTonic

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